Juan Emilio Peláez Pino

 

Según las fascinantes memorias de Marco Antonio Peláez Díaz, Juan Emilio Peláez Pino (1844-1903) era español – Andaluz – oriundo de un Pueblo cercano a Málaga llamado Canillas de Aceituno. En algún momento de su vida (entre 1860 y 1870), dejó su pueblo natal, para irse a Cuba, algunos escritos afirman que por haber tenido diferencias con la ley.

En la Habana, consiguió trabajo con un afamado doctor de origen español. Su oficio en su pueblo natal fue el de “Sangrador” lo que explica que el susodicho doctor (cuyo nombre desconocemos), le haya dado trabajo, ya que este oficio era muy popular para «curar» muchos males.

Con el doctor, aprendió muchos términos médicos y uno que otro conocimiento firme que lo hicieron sentirse médico autodidacta, y eso gracias a su tesón y a su clara inteligencia.

El doctor decidió irse un tiempo a España dejando todo encargado a su joven ayudante, sin embargo, nunca volvió, pues murió allá, dicen.

Sin posibilidades de reemplazar al afamado doctor, Juan Emilio decide irse a México y quedarse en Veracruz, en donde encontró parecido entre los jarochos y los andaluces de su solar nativo. Tampoco hemos podido fijar cuándo, pero suponemos que, en algún momento entre 1875 y 1879, contrajo matrimonio, en Veracruz, con una criolla jarocha llamada María Elena Galán Domínguez (1861-1888).

La familia de María, su esposa, sin ser ricos, era una familia acomodada. Al morir los padres de María, Juan Emilio adquiere la parte de la herencia de los hermanos de María y se queda con una casa en Orizaba, en donde vivió con sus hijos hasta la muerte de María en 1888. En ese momento decide vender la casa, para pagar las deudas contraídas, y se muda a otro lugar en Orizaba misma.

se dice que aquí está sepultado Juan Emilio….

Aunque, en 1892,Juan Emilio declara en su testamento seguir siendo “sangrador”, para 1897 recibe un título de médico firmado por los más prestigiosos médicos mexicanos de finales del siglo XIX – se conserva el original del documento fechado el20 de mayo de 1897, firmado, entre otros, por el doctor R. Lavista. Este dato es solo una referencia documental, ya que Juan Emilio, desde su llegada a México, “[…]empieza a adquirir fama como médico rural, que tan presto cura bestias como cristianos. En la costa de Sotavento y aun tierra adentro, hasta Córdoba y Orizaba, Don J. Emilio llega a ser una institución en el medio”. Y debió tener algún éxito, ya que regresó «varias veces» a España y aseguró la entrada al país de emigrantes españoles procedentes de su pueblo natal, Canillas-Aceituno en Andalucía, (incluida en ellos “María La Divina” su pariente), y lo logró constituyéndose, de ese modo, en el patriarca de una legión de “Canilleros” inmigrantes, que fueron todo menos agricultores.

 Poco después de morir María Elena, Juan Emilio vuelve a casarse con una dama llamada María Álvarez, con quien procrea tres hijas: Carlota, María del Carmen y Sara Peláez Álvarez, de quienes desafortunadamente no tenemos registro alguno.

Juan Emilio rinde el alma un cinco de noviembre del año 1903, en la población de Nogales del estado de Veracruz.